Chapingo si autorizó estudio en la fábrica El Dragón

Chapingo si autorizó estudio en la fábrica El Dragón

La Universidad Chapingo avala los estudios realizados a la empresa Dragón.

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La institución reiteró avala la veracidad del trabajo de los dos investigadores de esta casa de estudios.

MTI /Texcoco Mass Media/Manuel Mendieta

29/07/10

Puebla, México.- (Texcoco Mass Media).- De acuerdo a lo publicado en el diario La Jornada de Oriente, por la reportera América Farias Ocampo, La aclaración de la rectoría de la Universidad Autónoma de Chapingo acerca de su participación en la investigación sobre los impactos ambientales, de salud, sociales y económicos que se produjeron tras la explosión de tres tambos del insecticida dimeotato el pasado 24 de marzo en Izúcar de Matamoros, no llegó por la vía de la institución educativa, sino a través de la Secretaría de Gobernación del estado, la cual ha manifestado su interés de que se desmienta la versión de que dicho estudio no tenía el aval de la institución académica.

El cuerpo completo de la nota publicada por el prestigiado diario es la siguiente:

La rectoría de la Universidad Autónoma de Chapingo confirmó que autorizó el estudio Socio–Ambiental de la empresa Agricultura Nacional, del grupo Dragón, como resultado de un acuerdo que signó con el gobierno del estado de Puebla. Además, la institución reiteró que avala la veracidad del trabajo de los dos investigadores de esta casa de estudios que intervinieron en este asunto.

En tanto, el director general de Investigación y Posgrado de Chapingo, Héctor Lozoya Saldaña, quien originalmente dio a conocer que esta universidad no había participado en la investigación, ayer entró en contradicciones y se desdijo de lo que originalmente había declarado, al parecer por presiones de la rectoría.

Cuando esta reportera envió el pasado 21 de julio un correo electrónico a Lozoya, se le preguntó de manera puntualizada la siguiente información: “quisiera saber si la investigación (sobre los efectos de la fábrica de agroquímicos) la financió la universidad –de Chapingo– o si por lo menos tuvo el respaldo de la misma, ya que en el estado (de Puebla) ni la Secretaría de Salud ni el gobierno municipal de Izúcar financió dicho estudio”.

Lozoya Saldaña respondió al día siguiente –es decir el 22 de julio– de manera específica y contundente: “nosotros (Universidad Autónoma de Chapingo) no financiamos esa investigación, y los maestros mencionados tampoco nos han comunicado que la hayan hecho”.

En un nuevo correo electrónico que el director de Posgrado e Investigación de esta casa de estudios le envío a esta reportera ayer, quiso aparentar que no dijo lo que en verdad respondió: “lamento que usted haya sacado la noticia con información incompleta que cambia el sentido de la realidad. Una cosa es que tanto el Maestro Cañada (Director de la Preparatoria de Chapingo) como yo no estemos enterados del asunto, que es la realidad, y otra muy diferente es que la universidad se deslinde del estudio, que no es cierto pero así lo publicó usted. Le agradeceré se comunique directamente con los maestros que hicieron el estudio para completar la información y posteriormente que usted publique una nota aclaratoria” (sic).

La aclaración de la rectoría de la Universidad Autónoma de Chapingo acerca de su participación en la investigación sobre los impactos ambientales, de salud, sociales y económicos que se produjeron tras la explosión de tres tambos del insecticida dimeotato el pasado 24 de marzo en Izúcar de Matamoros, no llegó por la vía de la institución educativa, sino a través de la Secretaría de Gobernación del estado, la cual ha manifestado su interés de que se desmienta la versión de que dicho estudio no tenía el aval de la institución académica.

En ésta misiva también se precisó que Manuel Ángel Gómez Cruz, catedrático de la institución de educación superior, es el responsable del convenio de investigación signado con el gobierno estatal.

Además, se reitera que: “las operaciones de la planta industrial Agricultura Nacional no representan un riesgo para la comunidad; no existe evidencia de que se puedan generar impactos negativos a la salud de los pobladores o al medio ambiente de esa región, como consecuencia del accidente ocurrido en la empresa; los casos de cáncer y malformaciones genéticas que se han registrado en ese municipio, no tienen ninguna relación con las actividades de la planta industrial y no hay posibilidades de que el dimetoato contamine las aguas o el suelo”.

De igual manera Milenio difundió la siguiente aclaración:

La Secretaría de Gobernación hizo público el convenio con la Universidad Autónoma de Chapingo, al rechazar que el estudio para medir la peligrosidad de la fábrica El Dragón sea "patito".

Se exhibió que el convenio firmado por el rector de dicha universidad, Aurelio Peña Lomelí, fue para hacer un estudio socioambiental de la empresa Agricultura Nacional. El documento también está rubricado por el secretario de Gobernación.

En el documento de tres páginas especifica que la Segob, a través del oficio SGD/0135/2010, solicitó a Chapingo la realización del estudio, por carecer de personal especializado en la materia.

El titular de la dependencia, Valentín Meneses Rojas, aseguró que los resultados no fueron pagados para beneficiar a la firma, pero abre la posibilidad de que se reubique en San Martín Texmelucan.

Por separado, la Universidad de Chapingo emitió un comunicado dirigido a la opinión pública para desmentir la información difundida en el periódico La Jornada de Oriente, donde se aseguró que el estudio no estaba respaldado por la institución.

Además, se aclara que después de desarrollar dicha investigación en la fábrica El Dragón, la Universidad Autónoma de Chapingo llegó a las siguientes conclusiones:

“Las operaciones de la planta industrial Agricultora Nacional SA de CV, no representan un riesgo para la comunidad.

"No existe evidencia de que se puedan generar impactos negativos a la salud de los pobladores o al medio ambiente de esa región, como consecuencia del accidente ocurrido en la empresa.

"Los casos de cáncer y malformaciones genéticas que se han registrado en ese municipio, no tienen ninguna relación con las actividades de la planta industrial.

"De acuerdo a las características químicas de la sustancia involucrada en el accidente (dimetoato), el cual se degrada rápidamente en el ambiente, no hay posibilidades de que se contaminen las aguas o el suelo," concluye.

Sirva la presente publicación, como una aclaración a la nota que en este mismo espacio se reprodujo.

Con información de Jornada de Oriente/América Farías Ocampo/Milenio/Guadalupe Gálvez.

© Infoagronomo.com 2010

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