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Valioso deportista de Chapingo, Víctor Diego Valdés Guzmán |
Un hombre feliz, de amplia sonrisa y lleno de ilusiones. Víctor Diego Valdés Guzmán.
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Ha recibido ofertas para jugar y estudiar en otras instituciones del país.
MTI /Nicolás Maldonado Meraz / Gabriela Hernández González
07/11/07
Al despedirse en la casa de sus abuelos para viajar hasta la Universidad Autónoma Chapingo, no sabía siquiera qué encontraría en esta institución, lo único que deseaba era ya no ser una carga para sus padres. Entonces tenía 14 años de edad y llegó a cursar estudios de preparatoria. Victor Diego Valdés Guzmán, es otro de los casos de éxito que anida la historia de Chapingo.
Con 21 años cumplidos, relató con emoción como empezó a practicar básquetbol, deporte que le atraía mucho, pero su primo Agustín Marroquín Valdés, (el marro), que jugaba fútbol americano, lo invitó a participar en la escuadra de los Toros Salvajes, lo cual resultó de su agrado e inició una carrera llena de triunfos, satisfacciones y alegrías.
Durante 3 años consecutivos ha sido designado Jugador más valioso a la defensiva. Dos ocasiones cuando jugaba en la categoría intermedia y una en la Conferencia Nacional, esto le valió para ser seleccionado nacional. Estos reconocimientos provocaron en él, un deseo intenso de continuar jugando, por lo cual está pensando seriamente en estudiar una maestría y jugar dos temporadas más, porque su trayectoria y reglamento lo permiten.
Triste por la falta de apoyo al deporte por parte de las autoridades universitarias, reflexionó sobre su propio devenir. Alista su tesis profesional, mientras busca hacerse de un empleo o conseguir la beca para cursar la maestría en forrajes. Ha recibido ofertas para jugar y estudiar en otras instituciones del país. Sin embargo, su perfil y derrotero lo pueden llevar a instituciones de gran prestigio fuera de México para realizar estudios de postgrado.
El 22 de enero de 1986 vino al mundo en la localidad de El Limón, municipio de San Sebastián Ixcapa, Oaxaca. A los diez años de edad, sus padres marcharon hacía la ciudad de Chicago, Illinois, en la Unión Americana, desde entonces no ha tenido contacto físico con ellos. Once años de paliar la soledad con el deporte, la lectura, sus amigos, sus sueños y por supuesto con sus mayores que aún radican en aquella tierra de la costa del pacifico oaxaqueño.
Su primo El Marro, egresado de Chapingo, fue un referente ético para él. Su arribo a Chapingo lo sorteo con entereza; apenas si recuerda el choque cultural que tuvo cuando se vio en un comedor multitudinario y cuando reconoció que el mundo es algo más que el verde campo de sus años mozos.
En aquellos años tenía el deseo de estudiar la carrera de arquitectura, pero cuando le dijeron que presentara examen para ingresar a Chapingo, lo hizo pensando más en el ahorro que tendrían sus padres que en la profesión que habría de abrazar. Egresado de zootecnia, reconoce los logros en su trayectoria académica y deportiva. En esto último, aseguró que el Gerardo Arredondo es un magnifico entrenador; sin embargo, apuntó, “solo tenemos cinco entrenadores, cuando necesitamos doce”.
Con emoción platicó que más que la literatura épica que ha leído, lo que le ha inspirado en los momentos de jugar defendiendo los colores de la UACh es haberse repetido para sus adentros la letra del Himno de la Universidad de Chapingo. Lector de García Márquez y de Juan Rulfo, dijo ser un joven que lee todos los días y anhela poder ayudar a otros jóvenes en temas de cultura y deporte.
El deporte lo llevó por el sendero de una vida recta, sin vicios, apurado para cumplir en todos los ordenes de su diario existir, refrendó con cariño: “el equipo de fútbol es mi familia. Todos somos una familia” Con esa expresión de afecto y aprecio develó su limpio sentir por una escuela que lo acogió.
Con reverencia, él con su calidad deportiva, como otros muchachos y muchachas le han dado timbres de orgullo a ésta, sin duda, una escuela que merece mejor futuro, al que abonan ejemplos como los del propio Victor Diego Valdés Guzmán, Line Backer de los Toros Salvajes de Chapingo y muchos otros que gozan de reconocimiento fuera de su alma mater., a la que por encima de todo, siguen rindiendo tributo.
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Joven con porte de triunfador. Se inspira en la letra del Himno de Chapingo.
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De mirada tranquila y reflexiva. Conversa con parsimonia lo que lo hace un grato conversador.
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